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Jose Labrandero - Ingeniero Medioambiental

2014 haya sido el año con menor superficie quemada desde 1971

La organización ecologista achaca estos resultados excepcionales a la ausencia de olas de calor y al trabajo disuasorio de la justicia. Greenpeace recuerda que no hay que bajar la guardia y que los incendios del verano se apagan durante todo el año con políticas activas.  Greenpeace España publica hoy un breve balance con los diez aspectos más relevantes de la temporada de incendios de 2014. Dicho balance incluye no sólo una valoración de las cifras sobre incendios forestales y superficie quemada, sino aspectos como la conflictividad del sector debido a los recortes económicos y la precariedad laboral, los avances en la investigación y persecución del delito de incendios forestales o los retos inmediatos a los que se enfrenta la sociedad española en esta materia. “El problema de los incendios forestales no termina cuando acaba el verano”, ha recordado Miguel Ángel Soto, responsable de la Campaña de Bosques de Greenpeace España. “Normalmente solemos olvidarnos que que para evitar las consecuencias negativas del fuego en nuestros montes es necesario políticas activas durante todo el año” El primer aspecto, y más destacable, es que el año 2014 puede acabar como el de menor superficie quemada desde 1971. Entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2014,  los incendios forestales arrasaron un total de 42.777,76 hectáreas, un 22% menos que en 2013 y un 60,1% inferior a la media del mismo periodo de la última década. En 2014 solo se han producido 7 grandes incendios forestales (GIF), aquellos que superan las 500 hectáreas, muy lejos de los 17 de 2013 y los 41 de 2012. Ninguno de estos grandes incendios ha alcanzado la magnitud de los grandes y devastadores incendios del verano de 2012. Un año más, la meteorología ha jugado a favor de los equipos de extinción de incendios. El verano de 2014 ha sido ligeramente más cálido de lo normal, un 0,6º C por encima de la media del periodo 1971-2000, pero se han superado los valores normales de precipitación en buena parte de CC. AA. Un dato relevante es la ausencia de las temidas olas de calor de julio y agosto. Aunque con datos del año judicial de 2013, la Memoria de la Fiscalía General del Estado de 2014 señala el éxito de la tarea disuasoria y la contundencia en la persecución de este delito por parte de las Fiscalías de Medio Ambiente. Así, en un contexto de menor actividad incendiaria en 2013, las Fiscalías han continuado mejorando en las investigaciones y en la recopilación de pruebas incriminatorias, con un mayor número de sentencias condenatorias y menor de absolutorias. Los recortes y su impacto en el operativo de extinción no podían faltar del balance de Greenpeace. El documento recoge los principales resultados de la primera investigación realizada sobre la evolución del gasto público en incendios forestales en España, elaborado por la Fundación Cívio. Este estudio señala que en el capítulo de prevención se han producido recortes presupuestarios próximos al 50 por ciento en Aragón Asturias y Castilla y León. En términos absolutos, los casos más llamativos eran los de Andalucía y Castilla y León, con fuertes recortes en las políticas de prevención. El balance de Greenpeace trae a colación una vez más el problema de la interfaz urbano-forestal, la cada vez más difusa línea que separa la superficie forestal con urbanizaciones, campings y viviendas ubicadas fuera de los núcleos urbanos rurales. Diversas asociaciones y expertos forestales denuncian el reiterado incumplimiento de la legislación por parte de las urbanizaciones situadas en estas condiciones, que carecen con los planes de protección esenciales para evitar que el fuego se propague y pongan en riesgo las vidas humanas. El informe concluye con recientes investigaciones científicas que llaman la atención sobre el hecho de que, en España, el actual régimen de incendios forestales de origen humano es alrededor de 15 veces más alto del que resultaría natural y sin embargo las superficies quemadas son aproximadamente cinco veces inferiores a las esperables en nuestras condiciones mediterráneas, donde los fuegos producidos por rayo formarían parte de la dinámica natural. El número de fuegos es demasiado elevado, pero la superficie recorrida por el fuego parece que no. Greenpeace recuerda el concepto de la “paradoja de la extinción”, acuñado por los expertos en incendios forestales para señalar que la sociedad española y sus responsables políticos no son conscientes de que en  la península ibérica hemos entrado en una dinámica peligrosa,  a raíz del abandono rural,  la falta de gestión forestal y la falta de apoyo a la ganadería extensiva o el aprovechamiento de la biomasa. “Lo peligroso no es el fuego en sí mismo, lo peligroso es el el fuego en condiciones meteorológicas extremas, los incendios de alta intensidad, los incendios en zonas de alta densidad de población que se hacen incontrolables debido al cóctel formado por acumulación y continuidad del combustible, abandono rural y cambio climático” ha señalado Soto. 

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