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Jose Labrandero - Ingeniero Medioambiental

El exitoso escritor norteamericano combate al fundamentalismo verde

El exitoso escritor norteamericano combate al fundamentalismo verde


El escritor estadounidense Michael Crichton, autor de "Jurasic Park" o "Mundo Perdido", entre otras, cuestiona en su última novela, "Estado de Miedo", la existencia del calentamiento global de la tierra y duda de las bondades de los ecologistas, a los que considera auténticos terroristas. El autor persigue que el público se cuestione y reflexione acerca de hechos que se dan como ciertos sin saber si realmente lo son.


"Estado de Miedo" ofrece las dosis de intriga, crímenes y conspiraciones habituales en otras obras de Crichton, pero con una novedad importante: también es una novela con un claro trasfondo de tesis científica, ya que el autor pone en duda que realmente exista el problema del calentamiento de la tierra.

De hecho, el autor ha confesado en una entrevista con Efe: "Estuve pensando durante mucho tiempo la posibilidad de hacer un ensayo científico, pero finalmente opté por escribir una novela porque es como mejor me expreso".

La obra narra la historia de una asociación ecologista respaldada por caras conocidas -entre ellas un millonario que ha encontrado el sentido de su vida en financiar la causa medioambiental-, algunos de cuyos miembros no dudan en pasar a la acción terrorista para defender planteamientos ecologistas basados en la falsedad de las teorías sobre el calentamiento global.

"El mayor reto al que se enfrenta la humanidad es distinguir entre la realidad y la fantasía, entre la verdad y la propaganda", ha dicho Crichton, que ha destacado que con "Estado de miedo" pretende "aportar un poco de luz a algunas de esas falsas verdades, y lo hago desde un profundo estudio del tema, que me ha ocupado más de tres años de investigación".

El autor persigue que el público se cuestione y reflexione acerca de hechos que se dan como ciertos sin saber si realmente lo son: "Hace unas décadas nos avisaban del peligro de una nueva era glacial y ésta nunca llegó. ¿Quién nos dice que a lo mejor sea falsa la amenaza del calentamiento global del planeta?", se pregunta.

Precisamente este argumento es el que ha hecho que la publicación del libro en Estados Unidos haya estado precedida por la polémica.

"Sabía que el libro podía generar un gran número de críticas al tratarse de un tema tabú -ha confesado Crichton-, pero lo que no entiendo son los ataques personales, porque estoy seguro de que si hubiera dicho, por ejemplo, que la luna está hecha de queso nadie me hubiera hecho ni caso, ¿por qué se escandalizan entonces? No lo sé".

Pero no se limita a cuestionar la gravedad o la existencia del calentamiento del planeta, sino que da un paso más y se pregunta si "en el caso de que fuera cierto y nos enfrentáramos a un aumento de las temperaturas que pudiera ponernos en peligro, ¿qué podríamos hacer para ayudar a quienes nos sucederán dentro de un siglo?".

Crichton concluye que "no podemos hacer nada por controlar la naturaleza, ya que ésta nunca estará en la mano del hombre y hay catástrofes ecológicas que no podremos evitar ni ahora ni nunca, y ante ellas tan sólo hay una opción: huir".

Sus teorías sobre la inexistencia del calentamiento del planeta ya quedaron claras en 2003 en varias conferencias muy criticadas por los seguidores de las "teorías verdes".

En una de ellas, la que pronunció el 15 de septiembre de ese año en San Francisco (EEUU), Crichton afirmaba que "los argumentos ecologistas se basan en creencias. Por desgracia, actualmente una de las religiones más poderosas en el mundo es el ecologismo y, como en toda religión, existen fundamentalistas que creen que su ruta es la única correcta y que todos los demás están equivocados".

El autor considera que "el fundamentalismo es peligroso por su rigidez y su impermeabilidad a otras ideas, por eso es necesario sacar al ecologismo del contexto religioso, de las fantasías míticas y las predicciones apocalípticas y empezar a hacer ciencia pura".

Crichton cree que "antes de gastar millones y millones de dinero para solucionar un problema que ni siquiera sabemos si existe, deberíamos invertir en aquello que tiene repercusiones inmediatas, en la pobreza, en el hambre en el mundo o en el sida, que son problemas totalmente contrastados y reales".

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